Condolencias de FAIE ante el fallecimiento del pastor Rubén Proietti

Pastor Rubén Proietti (ACIERA)

La Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) expresa su consternación por el fallecimiento del pastor Rubén Proietti, presidente de la Asociación Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Argentina), ocurrida este 9 de septiembre en un hospital de Miami, Estados Unidos. Desde FAIE, también expresaron gratitud por su ministerio y que más allá de coincidencias y disidencias, valoran la oportunidad de haber compartido diálogo y espacios de trabajo.

La carta se encuentra firmada por el presidente de FAIE, pastor Leonardo Schindler y se está secundada por el texto bíblico de Juan 11, 25 – 27 “Que en este momento tan difícil, podamos encontrar fortaleza y paz en la promesa de nuestro Señor quien afirma: ´Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque muera, vivirá; y quien vive y cree en mí no morirá para siempre’”.

Además de la expresión de consternación, señala que “el dolor de su partida no puede opacar su tarea y vocación”. En tanto, “muchos hermanos y hermanas de nuestra Federación han tenido la oportunidad de compartir con él distintos espacios de trabajo y han podido apreciar su compromiso y principios, más allá de las coincidencias o disidencias propios de diálogo ecuménico”.

Finalmente, la directiva de FAIE envió condolencias especiales a la familia y señaló que en momentos como este, es necesario confiar en “que no guardó nada para si mismo sino que por el contrario, lo ha dado todo en favor de la misión de Dios y el anuncio del Evangelio en todo tiempo y lugar, tal como nos fuera encomendado por nuestro Señor Jesucristo”.

Participación en consulta regional de ACT ALIANZA sobre acceso equitativo a vacunas contra el COVID-19

La distribución equitativa de las vacunas es un tema de mucha preocupación


El Foro ACT Argentina, participó en la consulta de ACT Alianza en América Latina, que se realizó el pasado 15 de junio de manera virtual. A este espacio se llevaron puntos relevados por el Foro ACT de este país, conformado por la Fundación Protestante Hora de Obrar, el Servicio Evangélico de Diaconía, la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, la Comisión Argentina de Refugiados y Migrantes, El Servicio Mundial de Iglesias, La Federación de movimientos Estudiantiles Cristianos y CREAS.
En este espacio, se abordó el rol de ACT Alianza como parte del mecanismo internacional Covax para la distribución de vacunas y se analizaron datos y cifras para realizar un acercamiento al estado actual y progreso de la vacunación en los países de América Latina y el Caribe.

Horacio Mesones Director Ejecutivo de CREAS, participó en representación del Foro ACT Argentina y compartió algunas visiones de las organizaciones del Foro en este espacio: “Identificamos que los criterios para el acceso a la vacuna deberían tener en cuenta situaciones de inequidad en relación a las comunidades indígenas, trabajadores y trabajadoras en situación de exposición, en particular del mercado informal y trabajadoras y trabajadores de cuidados a nivel comunitario que no son reconocidos como esenciales.”

En este espacio de consulta, Carlos Rauda, Representante de ACT en América Latina y Caribe, concluyó que en el panorama regional: “Se observa claramente la inequidad en la distribución de las vacunas, en las diferencias entre las grandes ciudades y las zonas rurales, y en las dificultades para el acceso a las vacunas por parte de la población migrante.”

Desde el Foro Argentina se relevó la importancia de tener en cuenta que aunque la mayor parte de la población es favorable a la aplicación de la vacuna, existen grupos ‘antivacunas’. “Asimismo debemos mencionar la desinformación sobre las vacunas y el proceso de vacunación promovidas desde sectores políticos y medios de comunicación.”, concluyó el representante del Foro en este país.

ACT Alianza desarrolla actualmente consultas regionales, con el fin de recoger la perspectiva común de organizaciones miembros (entre ellas 140 iglesias y OBF a nivel global) para aportar a la discusión mundial sobre el acceso equitativo de las vacunas contra el COVID-19 y la incidencia en este tema.

La FAIE celebró Asamblea y eligió su nueva Junta Directiva

Participantes de la Asamblea realizada en formato virtual

Este sábado 12 de junio la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) eligió a su nueva Junta Directiva en el marco de su Asamblea General Ordinaria realizada de forma virtual a través de la plataforma Zoom. Como presidente fue electo el pastor Leonardo Schindler de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP), que reemplazará al pastor Néstor Míguez de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina (IEMA), luego de diez años el frente de la institución.

El nuevo presidente Leonardo Schindler destacó a la FAIE en tanto espacio de construcción, donde todas las identidades eclesiales deben estar presentes, representadas y escuchadas. Agradeció a todas las personas que han acompañado a quienes asumen un cargo por primera vez y a quienes permanecen en la Junta Directiva. “Necesitamos que todas las iglesias apoyen y acompañen el trabajo”, dijo y analizó que una de las primeras actividades será reunirse con las autoridades de cada una de las iglesias, para escuchar sus sueños y expectativas. Del mismo modo, agradeció a Míguez por sus diez años en la presidencia: “si bien ya hemos agradecido en el espacio de la Junta, lo vuelvo a mencionar aquí, porque quiero que conste en acta nuestra gratitud”, finalizó.

Por su parte, el propio Míguez extendió sus felicitaciones a las personas elegidas, destacando que “ha sido un período muy extenso, mas extenso de lo planeado y llega la oportunidad de terminar con la función y pasarle al próximo presidente la terea de la continuidad”. Asimismo agradeció las varias palabras de gratitud expresadas e indicó que va a entregar su juego de llaves, así como un pendrive con toda la documentación que se encontraba en su poder.

La FAIE es una organización de carácter civil constituida en 1957, como continuadora jurídica en Argentina de la Confederación de Iglesias Evangélicas en el Río de la Plata, creada en 1938. Promueve la cooperación entre las entidades evangélicas, estudia las necesidades de la evangelización, la educación cristiana, la obra entre la juventud, las relaciones entre las Iglesias y la sociedad, la acción social y demás cuestiones atinentes a la labor de las iglesias evangélicas. Apoya la acción de las entidades afiliadas ante las autoridades y la opinión pública, acompaña la acción de las iglesias en defensa de los Derechos Humanos, en particular a los que atañen a las libertades de conciencia y de religión, entre otros aspectos.

Nuevas autoridades elegidas:

Presidente: Schindler Leonardo

Vocales
1) Vaccaro Jorge
2) Castro Marcelo
3) Baez Andrea
4) Alman Bornes María Gloria
5) Ferrando Alberto
6) Mulder Gabriela

Suplentes
1) Coro Mogro Vladimir
2) Marconi Silvia
3) Camacho Silvio
4) Ruiz Marco

Continúan en sus cargos:
Vicepresidente primero, Juan Ángel Gutiérrez; Vicepresidente segundo, Osvaldo Corazza, Vocales: Bertinat, Sergio; Gómez, Gustavo; Mercuri, Marcela; Tolú, Maria Laura y Vassalli, Anibal.

“Todas las rutinas y modos habituales fueron trastocados”: Reflexión para Adviento 2020



Buenos Aires, 22 de diciembre de 2020
 
El tiempo de adviento 2020
 
El tiempo de adviento y fin de año es ciertamente una oportunidad para repasar lo vivido y renovar nuestra oración y esperanzas para el tiempo que viene. Junto al habitual saludo para estas celebraciones, nuestra Federación suele compartir algunas reflexiones que hacen a nuestra experiencia y visión para este tiempo.
Sin duda este año 2020 ha sido, por decirlo de alguna manera neutral, “atípico”. Todas las rutinas y modos habituales fueron trastocados y tuvimos que aprender a vivir con nuevos cuidados. Fueron afectadas las formas de relacionarnos, nuestro trabajo y economía, y hasta la celebración del amor de Dios en nuestras vidas. Por un lado se puso de manifiesto creatividad, solidaridad, el sentido de mutua colaboración. Pero al mismo tiempo se manifestó en muchas personas ansiedad, actitudes irresponsables, egoísmos inexplicables.
No podemos ignorar que también dio ocasión a que se mostraran y exacerbaran prejuicios, odios, o ambiciones inescrupulosas, que por cierto ya existían antes. Así como hubo gran generosidad y hasta la entrega de la propia vida en muchos servidores públicos, en el ámbito de la salud especialmente, otros expusieron su avaricia y aprovecharon para especular. Lo mejor y peor de nuestra condición humana se hizo evidente de una manera notable en este tiempo y circunstancia.
Nuestro país se vio, además, envuelto en otros debates. El año se inició con un gobierno que presentaba un proyecto muy distinto y en algunos puntos opuesto al que dejó 2019. A poco de asumir tuvo que enfrentar esta inesperada pandemia, que afectó a todo el planeta. Se propusieron otras formas de gestión y nuevas leyes, algunas que desataron fuertes polémicas, también en el ámbito de nuestras iglesias. Todos los poderes del estado se vieron afectados, y no siempre reaccionaron con la misma eficacia y compromiso. Especialmente el poder judicial se vio envuelto en polémicas que han afectado su credibilidad. Esto nos preocupa, dado que la justicia es un pilar indispensable para la convivencia social.
En cuanto a nuestra Federación y las iglesias que la componen, podemos decir que, pese a todas estas circunstancias, han dado un buen testimonio, acompañando a los más necesitados, llevando consuelo y esperanza, no solo en palabras, sino también con una fuerte acción social, en la que contamos, en este caso, con el apoyo del gobierno nacional y algunos gobiernos provinciales. Damos gracias a Dios que nos ha permitido hacerlo. También agradecemos que allí donde hemos discrepado lo hemos hecho con respeto por quienes piensan diferente, y como miembros del mismo cuerpo de Cristo, que nos une en amor.
El año que se inicia en unos días parece traer cierto alivio por los avances médicos en el combate de la pandemia. Nuestra oración es que también podamos crecer en el respeto y amor, que
 
 
nuestra humanidad aproveche esta dolorosa experiencia para revisar muchas formas de vida que han significado injusticia, destrucción de nuestra casa común, afectación de la vida de los más pobres e indefensos, prejuicios raciales y de género, dolorosas opresiones. Nuestro pueblo, y todos los pueblos del mundo, son dignos de cuidado, y es necesaria una mayor igualdad, pues todos y todas hemos sido igualmente creados en la imagen del Dios que nos ha dado generosamente lo necesario para  la vida. En Jesús vemos el ejemplo de vida entregada al bien del prójimo, y el camino de salvación que nos convoca. “Porque yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10, 10).

Reflexiones a raíz de la pandemia que está azotando el mundo y las consecuencias para nuestro país

Buenos Aires 20 de julio de 2020

La pandemia que está azotando nuestro país y el resto del mundo, además de sus dolorosos daños a la salud, profundiza otros males que aquejan a nuestras sociedades.  Esta enfermedad, como otras, marcan las desigualdades que sufren distintos sectores de nuestro pueblo.

El COVID-19 no discrimina razas, religiones, edad ni clases sociales;  pero aquellas desigualdades sí lo hacen. Como siempre los más afectados son los sectores empobrecidos que sufren factores de riesgo por su mala alimentación, que no tienen acceso a recursos básicos como el agua, o viven hacinados sin posibilidad cierta de aislamiento. También la postergación e injusticia que afecta a nuestros pueblos originarios ha significado su exposición y vulnerabilidad en esta crisis. Muchos años de olvido, que es una de las maneras más crueles de la marginalidad social, nos han hecho contradecir el compromiso de tener presente a los pobres (Gal 2,10). 

Otro factor de riesgo es la edad. El descuido que padecen muchas personas mayores se manifiesta duramente en esta situación. Hemos perdido la capacidad de comprender la promesa de paz y justicia que contiene el mandato de honrar a quienes nos precedieron (Efesios 6, 2-3).

En la búsqueda de una mayor contención y respuesta solidaria en medio de esta difícil situación se han tomado distintas medidas preventivas, que la mayoría de la población está siguiendo. También ha de buscarse alivio para los perjuicios económicos que acarrea. Desgraciadamente la siempre presente deuda externa y la avaricia de los centros financieros no hacen sino aumentar el problema.

Pero también asistimos a otro mal social: la insensibilidad, la agresión y el odio. Vemos en algunos sectores la búsqueda de respuestas facilistas que no contribuyen a enfrentar el problema, una falta de solidaridad, y hasta manifestaciones agresivas de violencia y odio. Se ha procedido con enorme irresponsabilidad desde diversas fracciones del poder político o mediático, instalando rumores o falsas noticias que confunden a muchos de nuestros hermanos y hermanas. También reconocemos con dolor que desde algunos dirigentes religiosos se han generado falsas promesas o supuestas soluciones mágicas, tristemente en nombre de Dios, y no han hecho más que burlarse del Creador (Gal 6, 7).

En medio de este ya de por sí difícil panorama nos enteramos que en el pasado reciente se ha recurrido a la violación de la intimidad y otras formas ilegales para espiar y perjudicar a  quienes se consideran “enemigos”, incluso en el campo religioso. Esperamos que una justicia independiente y éticamente sana nos ayude a poner luz de verdad en estas situaciones y encaminarnos a formas más sinceras de convivencia, aún en medio de las esperables diferencias de pensamiento.

Es tiempo de sanar nuestra nación, no solo en el mutuo cuidado y la solidaridad compasiva en la espera de los remedios frente al COVId-19, sino también modificando este sistema que genera tanta desigualdad, que alienta prejuicios y perjuicios. Tanto las conductas personales como los modos de relación social, económica y política, de nuestra educación y la forma en que distribuimos los bienes necesarios para la salud y la vida deben pensarse y actuarse desde el reconocimiento de la dignidad de todos los seres humanos y el cuidado de la creación toda.  Sólo así podremos construir una nueva humanidad para una nueva normalidad, sembrando el amor que es el único que puede dar fruto de vida y permanencia a una sociedad, porque éste nunca dejará de ser (1 Cor 13,8).

Junta Directiva FAIE                      

“Los últimos serán primeros”: Reflexión de fin de año 2019

Buenos Aires, 16 de diciembre 2019.

Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos serán primeros.

(Evangelio de Mateo, 19:30)

El año que culmina no ha sido un tiempo fácil para nuestro país. El crecimiento de la pobreza y el hambre ha golpeado fuertemente a muchos sectores de nuestra sociedad, especialmente a la niñez y los mayores. Aumentaron los conflictos sociales, la desocupación, la desatención a los sectores más vulnerables, el femicidio, el desprecio hacia quienes son marginados y el resquebrajamiento de las redes solidarias en muchos espacios. No se han protegido debidamente los bienes de nuestro suelo y vemos un deterioro en el cuidado del medio ambiente. El endeudamiento, estatal y de las familias, y la especulación financiera nos ha hecho un país más pobre, y se ha acentuado la desigualdad. Las políticas del neoliberalismo y el monetarismo nos afectaron no solo económicamente sino también en cuanto a nuestro sentido de humanidad. Y lo mismo ha ocurrido y conmovido a otros países de América Latina, incluso quebrando el orden democrático.

Ha crecido en muchos un sentimiento xenófobo, se manifestó la soberbia del poder, la agresión y la mentira. El tiempo electoral expuso aún más fuertemente prejuicios, el desprecio y aún el odio por el diferente. Ciertos atropellos y crímenes de las fuerzas de seguridad y la desconfianza en el poder judicial acrecentaron el sentimiento de una falta de justicia, que lleva a la desesperanza.

Sin embargo, nuestro pueblo no desesperó de los caminos de la democracia, se mantuvo en cauces pacíficos, mostrando sus opciones a través de las urnas. Y así como hubo dolorosos casos de amenazas y corrupción, también hubo ejemplos de búsqueda de consensos y reconstrucción de las expectativas por un país más justo e igualitario.

Llegamos al fin del año con la asunción de un nuevo gobierno nacional. Su programa propone superar muchos de estos males y promete atender principalmente a “los últimos”. Oramos para que así sea, ya que desgraciadamente en otras ocasiones promesas similares han sido incumplidas. Como Federación de iglesias evangélicas hemos de acompañar, con nuestra acción de servicio y disposición a colaborar, con nuestra oración y buena voluntad toda iniciativa que ayude a preservar la vida de los más débiles y a superar el odio y el prejuicio. No buscamos poder ni imponer nuestra fe al conjunto del pueblo, sino el bien de todos en libertad y justicia. Queremos que se honre la verdad y la búsqueda de la paz. Por ello queremos afirmar en todo tiempo el mensaje de amor de Jesús, la buena nueva y la Palabra profética que nos inspira. La justicia de una nación se aprecia en la forma en que viven los más humildes de sus habitantes. Acompañamos la oración que expresara nuestra hermana la pastora Sonia Skupch en el acto interreligioso de Luján el pasado 8 de diciembre:

Dios de todos los tiempos, fuente de Paz, de Justicia y de Esperanza.

Te damos gracias por permitirnos estar hoy en este día aquí y poder expresar nuestra fe en libertad y sin miedo.

Te agradecemos por tu misericordiosa presencia en la vida de cada uno de nosotros y nosotras y en la vida de nuestro pueblo.

Te agradecemos por tu Palabra contenida en la Biblia, en donde el salmista escribe:

“El amor y la verdad se darán cita,

la paz y la justicia se besarán,

La verdad brotará de la tierra

Y la justicia mirará desde el cielo”.

Inspirados en tu Palabra, reconocemos, Dios nuestro, que hay paz cuando hay verdad y cuando gobierna la justicia. Por eso expresamos nuestro anhelo de que en nuestra Argentina haya justicia y paz para todos aquellos que la habitan.

Que haya justicia y paz en los hogares, en las familias.

Que haya respeto y tolerancia por las diferentes culturas, pensamientos, tradiciones, formas de vivir y de entender la vida, el mundo y la fe, formas de expresar y vivir la propia identidad.

Te pedimos que como nación podamos ser solidarios con aquellos que menos tienen, los crucificados de nuestros tiempos, aquellos cuyos derechos son vulnerados día tras día. Pedimos especialmente por las mujeres que sufren violencia, por los niños y niñas, por nuestros pueblos originarios.

En vísperas de un cambio de gobierno te pedimos por las autoridades salientes y entrantes de nuestra nación, para que gobiernen con sabiduría, con justicia y con misericordia.

Fuente de justicia y de esperanza: permita que, así como lo dicen los profetas, la justicia fluya para que así la paz pueda anidar en nuestra sociedad, permitiendo una vida digna para todas y todos.

En el nombre de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, lo pedimos. Amén.

Por la Junta Directiva de FAIE

Anibal Vasalli                          Juan A. Gutiérrez          Néstor Mìguez                   

Secretario                              Vicepresidente 1º               Presidente

Declaración: “Nuestro rechazo al Golpe de Estado en Bolivia”

Buenos Aires, 11 de noviembre de 2019

                                                               Ante los hechos que desencadenaron el Golpe de Estado contra el gobierno del ex presidente Evo Morales, las iglesias integrantes de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas manifestamos nuestro  más enérgico rechazo a  la violencia utilizada para interrumpir  el orden  institucional democrático del hermano Estado Plurinacional de Bolivia y reclamamos  que prontamente  se arbitren los medios necesarios que den lugar a la recuperación de la paz social y el  orden institucional del Estado de Derecho.

                                                               También  exigimos que se garantice la integridad del  ex presidente Evo Morales, de su familia, como así también de quienes fueran miembros de  su gobierno.

                                                               En otro orden de cosas, como iglesias cristianas  evangélicas nos duele y preocupa el avance de grupos que haciendo mal uso del nombre de Dios y de distintos símbolos religiosos promueven y justifican fanáticamente discursos y acciones cargadas de odio e intolerancia así como inaceptables  prejuicios raciales y denostación a los pueblos originarios de nuestro continente.

                                                               El Nombre de Dios no debe ser usado para maldecir y lamentablemente esto está ocurriendo. Oramos al Señor para que prontamente haya justicia y paz. 

Por la Junta Directiva

Néstor Míguez

Presidente FAIE