Por la vigencia de la ley y el orden democrático

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Buenos Aires, 11 de diciembre de 2013

Ref.: Declaración por la vigencia de la ley y el orden democrático

También unos soldados le preguntaron [a Juan Bautista], diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos?
Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.
(Evangelio de Lucas 3:14)

Sin duda la vida en sociedad supone ciertas normas y un poder para imponer esas normas. Si bien como cristianos deploramos la violencia y la represión, también sabemos que no vivimos en comunidades perfectas y que es necesario un poder que garantice la integridad y la paz en nuestras relaciones. ¿Pero qué pasa cuando aquellos a quienes se les confía la tarea de asegurar la convivencia social rehúyen su tarea, abandonan a quienes deben proteger y quiebran las mismas leyes que son encargados de hacer cumplir? Ocurre lo que desgraciadamente hemos visto muchas veces en nuestra patria, y que volvimos a revivir en estos días: robos y muertes, dolor y temor, ansiedad y desprotección.

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No podemos ingenuamente creer que los sucesivos desplantes de fuerzas policiales en diferentes provincias hayan sido casualidad, o simplemente un “efecto catarata”. Más allá de los comprensibles reclamos por un salario digno, los modos y actitudes asumidas están reñidos con su función. Los robos concomitantes tampoco son por azar: hay fuerzas delictivas que los generan, y complicidades que las apañan. Hay poderes ocultos cuya existencia se muestra en estos hechos de destrucción y muerte.

Ante esta situación la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas se expresa en pleno respaldo del orden legal, en sostén de la autoridad democrática, sea cual sea su signo político. Afirmamos la necesidad de que las mismas no cedan a la extorsión, ni en forma alguna sostengan la impunidad de quienes de tal manera atentan contra la integridad y la vida de sus conciudadanos. Lamentamos las muertes ocurridas y nos solidarizamos en oración con las víctimas de robos y agresiones. A su vez esperamos que esto no se convierta en oportunidad de ataques mutuos en la arena política o comunicacional, ni en campo de agresión entre sectores sociales, sino que nos ayude a buscar y encontrar los caminos conjuntos en los que reafirmemos y avancemos en la convivencia democrática que tanto nos ha costado recuperar, y cuya continuada vigencia en estos últimos treinta años celebramos. Solo la justicia y la paz construyen el buen vivir de un pueblo.

Confiamos en que el Dios de toda justicia inspire y guíe a quienes son responsables de resolver estas situaciones para que lo hagan pronta y justamente, y así podamos celebrar las próximas festividades de Navidad en el clima que nos da el anuncio de los ángeles: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz. Buena voluntad para con todos los seres humanos”.

Por la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas

Néstor Míguez
Presidente