“ANDÁ A LLORAR A LA IGLESIA…”

Buenos Aires, 24 de mayo de 2018

Ante los acontecimientos y momentos que vive el pueblo de nuestra patria, creemos oportuno recordar el mensaje que expresamos desde la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, el pasado mes de diciembre:

Alégrense con los que se alegran; lloren con los que lloran.
Unánimes entre ustedes; no altivos, sino comprometiéndose con los humildes…
(San Pablo, Carta a los romanos, 12:15-16)

“ANDÁ A LLORAR A LA IGLESIA…”

Ese irónico refrán popular en nuestro país se aplica para quienes, víctimas de una injusticia, atropello o prejuicio, se encuentran sin quien los defienda, sin recursos para reclamar lo suyo, lo justo, lo digno.

La realidad argentina hoy es que, efectivamente, muchos vienen a llorar a nuestras iglesias. En muchos casos abandonados o desprotegidos por sus propios dirigentes, políticos, sindicales, sociales, que defienden sus privilegios a costa de sus hermanos y hermanas, sus compañeros más humildes. Son los y las jubilados, pensionados y beneficiarios de los planes sociales, las familias empobrecidas, los desocupados, las víctimas de la violencia, sea la delictiva o la institucional, de la trata de personas o las distintas formas de discriminación y aún de prejuicios y odio.

Y nosotros, como sus pastores y pastoras, como sus hermanos y hermanas, comprometiéndonos con los humildes, con ellos lloramos y elevamos nuestro clamor al Señor pidiendo equidad y justicia a todos los que sufren.

En una Argentina cada vez más injusta, donde la brecha se agranda cada día, donde el privilegio de ricos y poderosos parece imponerse en todos los campos, el Evangelio de Jesucristo nos recuerda con quienes tenemos que identificarnos, que voces debemos escuchar y levantar, qué justicia procurar.

Es nuestra esperanza que, en algún momento, nuestro pueblo sea capaz de superar esa indefensión y ese odio, soberbia y prejuicio enquistado en muchos corazones, para que esos que hoy lloran puedan alegrarse, y nosotros y nosotras alegrarnos con todos.

En nombre de la Junta Directiva de FAIE:

Néstor O. Míguez | Presidente

Ana María Velilla | Secretaria

Comunicado de la FAIE sobre el aumento de las tarifas de los servicios públicos

SUBSIDIAR LA VIDA
El verdadero costo de las tarifas

La determinación gubernamental de eliminar las subvenciones en los servicios públicos y las energías produce un progresivo y constante aumento en su precio que degrada los salarios.

Nuestro empobrecido pueblo absorbe el costo de esta medida económica endeudándose, suprimiendo consumos elementales, como los alimentos o, simplemente, absteniéndose del uso de tales bienes. De tal manera, mes a mes, se desvanecen sus derechos en pro de beneficios particulares.

Reclamamos políticas de inclusión social, quecomiencenpor los que menos tienen y no por optimizar las ganancias de las empresas, con el fin de estimular inversiones basadas en la esclavitud.

La energía y los servicios públicos, junto ala salud,la alimentación y la enseñanza forman parte de los derechos elementales de nuestro pueblo.

Elevamos nuestra voz para pedir a los tres poderes que conforman el gobierno de nuestra República, en forma conjunta o individual, que impidan el saqueo y latrocinio a las familias de la Patria, que con dolor sufren el despojo de sus derechos básicos y fundamentales.

El paradigma que impone el “sinceramiento” contradice la declaración de los máximos exponentes económicos mundiales, quienes advierten que todas las naciones y, especialmente las más desarrolladas, subsidian las energías y los servicios.

En este sentido, Argentina, en el momento de mayor trasferencia en subsidios, ocupaba el puesto 62º en el ranking mundial, destinando el 3,25% de su PBI (Producto Bruto Interno) para tal fin, siendo este muy inferior a los porcentajes de otros países como: China 20,13%, Rusia 15,98%, Sudáfrica 13,16%, India 12,94%, Polonia 9,13%, Tailandia 6,63%, Turquía 4,51%, EEUU 3,82%, Chile 3,32% y Latinoamérica en promedio 4,48%.

Transgredir la leyes y falsear el derecho transfiriendo riquezas de pobres a ricos rompe el pacto eterno, contamina la tierra y genera toda maldición.

El Creador diseñó y entregó la tierra y sus riquezas a las mujeres y los hombres por igual. Nadie debe enseñorearse de ellas en detrimento de sus hermanos.

La humanidad es el mayor “capital” de la creación, por ende, la solidaridad y la justicia social en forma primordial deben ocupar el máximo “interés” en nuestra sociedad, desplazando al amor por el dinero y la rentabilidad económica, dogma sagrado de la avaricia.

Orando por nuestro pueblo y, en especial, por los que más sufren, reclamamos justicia en esta nuestra tierra.

“Porque si hay buena disposición, lo que se da es bien recibido,
según lo que uno tiene y no según lo que no tiene.
No digo esto para que otros tengan demasiado mientras ustedes sufren de escasez,
sino para que en este tiempo la abundancia de ustedes supla,
con igualdad, la escasez de ellos,
y para que la abundancia de ellos supla la necesidad de ustedes.
De este modo habrá igualdad, como está escrito:
«Quien recogió mucho, no tuvo más,
y quien recogió poco, no tuvo menos.»”
2 Corintios 8,12-15 RVC (adp)

Guillermo Horacio Prein                                                   Ana María Velill
Vicepresidente 1ro                                                               Secretaria