Fallecimiento de María Isabel Chorobik de Mariani, “Chicha”

Buenos Aires, 21 de agosto de 2018

A la familia de María Isabel Chorobik de Mariani, “Chicha”

A las “Abuelas de Plaza de Mayo”, compañeras de su lucha

A los organismos de Derechos Humanos

Al pueblo argentino

 

Al enterarnos del fallecimiento de “Chicha” Mariani, incansable luchadora por los derechos humanos, la dignidad y la identidad de las personas, queremos expresar a su familia y a toda la comunidad argentina, nuestro acompañamiento en este momento de su partida.

Su larga vida estuvo signada, por más de cuarenta años, por la marca del dolor, pero también con el fuego de la constancia y la esperanza. Esa dignidad por la que luchaba fue también su emblema y manera de ser. Su ser solidario la llevó a salir de su propio drama para ofrecerse en una lucha y búsqueda conjunta, para trasmitir al pueblo de nuestro país ese soplo de justicia que tanto seguimos anhelando. Fue bandera y ejemplo que perdura más allá de su presencia física entre nosotros. Su legado no ha de perderse, ni aún en medio de las dificultades que actualmente nos acosan.

Como personas de fe sostenemos que “no hay amor que se pierda en este mundo”, y que lo que “Chicha” es y representa, y que se inscribe en una larga y honrosa lista de seres humanos que se dan totalmente por su prójimo, no queda vacío. “La fe, la esperanza y el amor perduran para siempre, y el mayor de ellos es el amor” (San Pablo, 1ª Corintios 13, 13). Chicha fue ejemplo visible de esta verdad.

Les saludamos respetuosamente y acompañamos en la esperanza,

 

Ana M. de De Medio                                                     Néstor O. Míguez

Secretaria                                                                         Presidente

 

Entrevista con el Obispo Ojea

WhatsApp Image 2018-08-22 at 10.36.19 AMInforme entrevista con Conferencia Episcopal Argentina

Según lo agendado, Ana M. Velilla de De Medio y Néstor Míguez, como Secretaria y Presidente de la Junta Directiva de FAIE, nos reunimos el día 16 de agosto, a las 10 .00 hs. con el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina de la Iglesia Católica Romana, Obispo Marcelo Ojea, en la sede de la misma, Suipacha 1032, CABA.

La reunión fue sumamente cordial, y el Obispo Ojea mostró estar bien informado sobre FAIE, sus diferencias con otras organizaciones evangélicas, su apertura ecuménica, destacando fundamentalmente el tema de Derechos Humanos.

La conversación giró sobre variados temas: los conflictos suscitados en torno de las diferentes posiciones frente al proyecto de ley de legalización del aborto, la situación de creciente desamparo económico de grandes sectores de la población, la insensibilidad gubernamental frente a esta problemática y su persistencia en una orientación de política económica que agrava la situación, la tensión social que ello provoca, la respuesta de represión y violencia institucional, que termina dañando siempre a los más débiles y vulnerables. En ese camino se plantearon cuestiones referidas a la situación de la niñez y adolescencia, en consonancia con el encuentro realizado el sábado anterior, bajo los auspicios del Consejo Mundial de Iglesias. También se hicieron consideraciones sobre la pastoral carcelaria.

El diálogo mostró coincidencia en varias de las apreciaciones compartidas sobre estas problemáticas, así como los puntos en los cuales hay diferencias. Se planteó el tema de la separación de Iglesia y Estado y los distintos posicionamientos que hoy surgen en torno de este tema, que mientras es una cuestión histórica para la FAIE, ha sido tomada por algunos sectores hoy con cierto oportunismo político. Msr. Ojea expresó que es también una preocupación que está siendo estudiada en la Conferencia Episcopal, dado que consideran necesario rever la forma actual de esa relación, y que ello merece un encuentro y reflexión más profunda.

En conclusión se planteo una agenda a futuro para la continuidad del diálogo, sobre la base de tres tópicos: a) situación de niñez y adolescencia; b) pastoral en situación de crisis económica y contención de la violencia, y c) separación de iglesias y estado. El diálogo supone apertura y escucha, pero también honestidad en la consideración de las posiciones propias y ajenas.

 

Ana María Velilla                                           Néstor Míguez

Secretaria                                                    Presidente

CARTA ABIERTA

 

Buenos Aires, 16 de agosto de 2018

Exhortación fraterna a nuestros hermanos y hermanas de ACIERA

De nuestra fraternal estima,

Cuando se inicia ACIERA (1982), nuestra Federación ya tenía más de 40 años de vida institucional y una larga historia y presencia en el país trabajando por la unidad de los creyentes, y había intervenido directa o indirectamente en muchas causas y situaciones que afectan el testimonio evangélico en nuestro país. No es secreto para nadie que nuestra Federación y ACIERA manifestaron distintas opciones y trayectorias desde su inicio, sea por su posicionamiento en lo social y político, en temas referidos a derechos humanos, así como en las convicciones ecuménicas. Tampoco se nos oculta que muchas iglesias evangélicas, sea por razones estatutarias (la Federación no admitía congregaciones independientes) o por convicción teológica, no encontraron lugar en FAIE y sí lo hallaron en ACIERA. También reconocemos que hoy ACIERA incluye una porción mayoritaria de las iglesias evangélicas. Y sabemos que algunas de las denominaciones que hoy integran ACIERA se desafiliaron de FAIE por discusiones de índole doctrinal o ética, así como hay denominaciones que mantienen una doble afiliación.

Estas diferencias crearon situaciones de mucha tensión y desconfianza, e incluso acusaciones cruzadas entre sus líderes en algunas oportunidades. No obstante, hubo momentos de mayor acercamiento y diálogo entre ambas federaciones, en búsqueda de un mutuo reconocimiento y para actuar conjuntamente frente a diversas situaciones. Actualmente seguimos juntas en la Mesa Consultiva, en vista de una posible nueva Ley de Libertad Religiosa. Y si bien en este aspecto tenemos diferencia de matices, hemos logrado cierto consenso. No fue así en el caso de la presentación ante la Suprema Corte de Justicia por el caso de educación religiosa en las escuelas públicas en Salta –que era otro de los temas acordados en la Mesa Consultiva– donde la FAIE defendió la laicidad de la escuela pública, mientras ACIERA no se presentó en las audiencias.

No viene al caso historiar todos los acuerdos y las diferencias, pasadas y recientes. Ello habla, entre otras cosas, de la pluralidad de lecturas que hacemos tanto de los textos bíblicos como de lo que significa la herencia evangélica y las formas de ser iglesia y dar testimonio en nuestra sociedad. Estas diferencias recientemente se han manifestado más claramente en los temas que hacen a la sexualidad y la concepción. ACIERA ha fijado en estos casos una cierta postura y lectura de los textos y doctrina, y manifestado públicamente de manera explícita. No pretendemos desmentir ni censurar dicha postura ni el derecho de organizar públicamente sus demostraciones. FAIE, por su lado, no ha hecho algo similar, ni en un sentido ni en otro, pues tenemos claridad de que dentro del mismo pueblo evangélico hay diversidad, y que no existe un “magisterio”, al modo católico, que diga para todos y para siempre cual debe ser nuestra comprensión de estos o cualquier otro tema controversial.

Es por ello que, con espíritu fraterno, les dirigimos esta carta: en sus declaraciones y en boca de su líderes, en sus manifestaciones públicas,  ACIERA ha expresado “la postura de las iglesias evangélicas”, como totalidad y sin matices, y sin aclarar que también hay otras interpretaciones. Hemos sentido que ello constituye un desconocimiento hacia quienes, participando de la misma fe, sin embargo tienen otras comprensiones en estos temas (y otros). Nadie, aunque tenga amplio respaldo en números, tiene el derecho ni el permiso de expresarse en nombre del “pueblo evangélico de la Argentina”, pues esto constituye un desmentido a la misma tradición evangélica de libre interpretación de las Escrituras, de la libertad del creyente, y del sacerdocio universal, que no admite jerarquías. Menos todavía que esto sea usado para compromisos políticos en el sentido de a quien se debe o no votar en las próximas elecciones, según hayan respondido o no a esta posición de fe, como vemos que se está haciendo. Ello constituiría un retorno a un concepto de cristiandad política, que fue justamente lo que enfrentó la Reforma.

No tenemos problemas en conversar sobre estos temas, acordar o disentir con respeto y amor, escucharnos mutuamente en estas cuestiones y enriquecernos unos a otros en un diálogo comprensivo. Pero es lastimoso, y no ayuda a nuestro testimonio, que haya que salir a desmentir estas expresiones autoritarias por parte de quienes queremos que se respete la diversidad y pluralidad de nuestro sentir evangélico, acordemos o no con una u otras miradas. Y así como nos duele que se use el singular “la Iglesia” para referirse a la Iglesia Católica Romana, como si fuera la única en nuestro país, también es injusto que se desconozca la pluralidad existente en el propio pueblo evangélico con respecto a diferentes temas controversiales, y que algunos se adjudiquen el derecho de representar a una totalidad que no reconozca que hay otros creyentes que piensan, sienten y actúan con otras interpretaciones de nuestra fe y de la Palabra de Dios.

Es como afirmación de nuestro diálogo y respeto que les expresamos nuestro sentir.

Les saludamos fraternalmente en el amor de Cristo

 

 

Ana V. de De Medio                                                             Néstor O. Míguez

Secretaria                                                                             Presidente

Aprobado por Junta directiva el 15 de agosto de 2018.