Proyecto de ley de Libertad Religiosa: posición de la mesa consultiva de Federaciones Evangélicas

El día 12 de junio del año en curso el Poder Ejecutivo Nacional envió un proyecto de ley de Libertad Religiosa para su consideración y tratamiento por parte del Congreso Nacional.
En virtud de esto deseamos expresar nuestra posición sobre los aspectos generales del proyecto sin entrar, por el momento, en las consideraciones particulares de su articulado, cosa que haremos cuando se requiera nuestra opinión en el marco de la discusión parlamentaria.

VALORACIÓN
1. Coincidimos con la justificación del proyecto en cuanto a la necesidad de derogar la actual ley 21745, emanada de la dictadura militar, y promulgar una nueva ley que garantice no solo la libertad religiosa, cosa que ya es parte de la Constitución Nacional en su artículo 14, sino el ejercicio igualitario de este derecho, sin discriminaciones entre las diferentes expresiones de la fe y el respeto por los diferentes cultos. De allí que esperamos que en esta oportunidad se alcance un consenso que permita avanzar en este tema, cosa que no ocurrió con los anteriores proyectos presentados desde el tiempo de la recuperación democrática de nuestro país.
2. El mensaje que acompaña al Proyecto de Ley señala un clima de diálogo y convivencia armónica en el campo religioso en nuestro país, lo cual coincidimos y valoramos.
3. Es también positivo que se reconozca la posibilidad de las personas religiosas de organizarse según sus propias reglas y doctrinas.
4. Apoyamos, también, la valoración que se hace sobre la espiritualidad de los pueblos originarios.

OBJECIONES
Sin entrar en los detalles que corresponde a otra instancia de la discusión, queremos sin embargo mencionar algunos aspectos que levantan nuestras principales objeciones.

1. Art 7 Objeción de conciencia
Creemos que este tema es de suma relevancia y que merece una profunda y amplia discusión en la sociedad que deberá plasmarse en una ley al respecto. Por lo tanto consideramos que este tema excede los límites y propósitos de esta ley y en consecuencia debería suprimirse este artículo.

2. Art 19, 22,23,33
Entendemos que puede haber situaciones que hagan necesario indagar sobre algunas actividades ilícitas encubiertas bajo el argumento de ser una entidad religiosa, como asía también el necesario control de cualquier actividad lícita. Pero nuestra objeción en este articulado es que el control y dictado de sanciones queda en mano de la Secretaría de Culto, dándole así poderes extraordinarios que atentarían contra el orden jurídico y contra el espíritu de esta ley. El proyecto supone primero la suspensión, y después la apelación en sede judicial, quedando así la carga de la prueba en cabeza de la persona jurídica religiosa, vulnerando el principio de presunción de inocencia. La limitación o merma en los derechos de libertad religiosa solo deberían ser objeto de una sentencia judicial, por prueba de delitos cometidos. A ello debe agregase que el artículo 33 faculta a la Secretaría de Culto a establecer “normas complementarias”, dándole facultad legislativa sobre un derecho tan delicado como el de libertad religiosa.

3. Art 24 Ámbito de aplicación
El proyecto de ley no modifica el actual estatus de la Iglesia Católica Apostólica Romana, regido por normas especiales, y sólo remarca su condición de privilegio respecto de las demás iglesias, confesiones y comunidades religiosas. Ésta mención es contradictoria al espíritu y propósito de esta ley. Dado que su estado jurídico forma parte de otro estamento legal y debe ser objeto de otro debate, no tiene por qué incluirse en una legislación que no le concierne ya que solo remarca la condición de privilegio de la Iglesia Católica respeto de las demás iglesias, confesiones y comunidades religiosas.

CONSIDERACIONES FINALES
Reiteramos nuestro apoyo a lo que esta ley se propone y deseamos se tomen en cuenta nuestras objeciones que solo intentan se alcance una legislación que aborde la compleja realidad religiosa alejándonos de toda discriminación y desigualdad, reconociendo y facilitando el ejercicio de la fe en el ámbito de una sociedad pluralista y moderna.

¿Qué justicia? ¿Qué ley? ¿Qué deuda?

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Buenos Aires, 19 de Junio de 2014

¿Qué justicia? ¿Qué ley? ¿Qué deuda?

“Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las
riquezas” (Jesucristo, Lucas 16:13).

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero” (San Pablo, 1Timoteo 6:9-10).

La negativa de la Suprema Corte de Estados Unidos de Norteamérica a tomar en revisión el fallo del juez T. Griesa en el caso del fondo NML, marca las contradicciones del sistema que hoy gobierna al mundo. El privilegio otorgado a los capitales financieros contra una nación y su pueblo pone de manifiesto el sinsentido que rige la economía mundial, donde la ficción especulativa se impone sobre la vida real de los seres humanos. Nos ofrece así la ocasión de recordar y volver a valorar el mensaje del Evangelio en relación con la vida cotidiana, con lo social y económico.

En las novelas de ciencia ficción muchas veces aparece el temor de que máquinas creadas por el ser humano terminen por dominarlo y destruirlo. Esto, sin embargo, ya está pasando, sólo que esas máquinas no son las computadoras de “Matrix” sino el sistema financiero global. El dinero, convertido en un dios que todo lo puede, se erige como el gran ídolo al cual hay que subordinar todo bien, sacrificar toda vida. Este fallo es el reflejo de la idolatría de este tiempo. Mayor inseguridad que la que nos amenaza en las calles es la que se gesta en los sofisticados despachos de magnates financieros y magistrados complacientes.

El Evangelio de Jesucristo, que nos habla de la salvación espiritual, nos alerta sobre esta esclavitud voluntaria de quien se deja someter por este ídolo. Ya varias iglesias que forman esta Federación han señalado las injusticias que provoca el neoliberalismo económico. Niegan a Dios, y a la propia condición humana, quienes ponen su vida al servicio del lucro desmedido. Cuando sólo el afán de ganancias mueve al mundo y a las personas, todo otro valor le queda supeditado. Incluso la sustentabilidad del mundo creado y de la vida de los seres humanos entra en riesgo. El afán y la codicia no es sólo un pecado individual: también terminan destruyendo a los demás seres humanos, destruyendo la convivencia social y el sustento natural. Y esto no es sólo en el caso de las finanzas especulativas, sino de toda economía que haga de la acumulación ilimitada y la riqueza individual su centro, en lugar de servir a la sustentabilidad de todos los seres humanos y la integridad del mundo natural. Las políticas económicas de nuestro país, pasadas y presentes, deben también ser miradas con este sentido.

Por eso afirmamos desde el Evangelio, frente a la supuesta justicia de un juez y una corte, que no hay justicia cuando se paga a los ricos con el pan de los pobres. Sabemos que no hay ley que pueda obligarnos a sacrificar la sangre de inocentes por el pecado de los codiciosos. Reconocemos que nuestra deuda fundamental es con los millones de seres humanos que aún viven en condiciones precarias, en el hambre y la miseria, sometidos a la explotación y la exclusión, a la discriminación y la violencia, que son nuestros hermanos y hermanas en quien Jesús se nos presenta con su reclamo de amor.

Por la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas,

Pastor Néstor Miguez, Presidente
Pastor Federico Schäffer, Secretario